

LA
MEMORIA
VIVA
MERCEDES SOSA
DE
MERCEDES SOSA
POR: NATALIA BOLIVAR CASALLAS
Araceli Matus nació el 11 de noviembre de 1976 en Buenos Aires. Hija de Fabián Matus —único hijo de Mercedes Sosa— y de la pianista Haydée Ferreira, creció rodeada de música y compromiso. Es música, terapeuta y presidenta de la Fundación Mercedes Sosa. Nieta de la icónica cantante argentina, representa un puente entre el pasado y el presente de la música comprometida de América Latina. Aunque inicialmente se formó como musicoterapeuta y docente universitaria, con el tiempo decidió desarrollar su propio camino artístico como cantante e intérprete de música latinoamericana. Aunque su trayectoria difiere de la de su abuela, su voz es clara y contundente al hablar del legado cultural, político y humano que dejó Mercedes Sosa.



Mientras su hermano Agustín ha mantenido una vida privada, Araceli ha asumido un rol activo en la escena cultural. Hoy lidera la Fundación Mercedes Sosa, creada en 2011, desde donde trabaja intensamente para preservar y difundir la obra y el mensaje de “La Negra”. Bajo su gestión, la institución ha digitalizado más de 10.000 archivos documentales, producido discos inéditos y promovido materiales audiovisuales como el documental premiado Mercedes Sosa: La voz de Latinoamérica, así consolidó el impacto global y la vigencia del legado de su abuela.
Mercedes Sosa fue una de las voces más potentes y comprometidas de América Latina. Tras el golpe de Estado en Argentina en 1976, fue incluida en las listas negras del régimen militar y su música fue prohibida. A pesar de las amenazas, continuó cantando hasta que en 1979 fue detenida durante un concierto en La Plata junto con gran parte del público. Ese episodio la obligó a exiliarse, primero en París y luego en Madrid. Durante su exilio, siguió con su carrera, aunque profundamente marcada por la tristeza y la nostalgia del desarraigo. Su regreso en 1982 fue un momento emblemático: ofreció trece conciertos consecutivos en el Teatro Ópera de Buenos Aires, que se convirtieron en un símbolo de resistencia cultural. Hoy, más de veinte escuelas en Argentina llevan su nombre, una muestra clara de que su legado sigue vivo incluso entre los más jóvenes.
A lo largo de su vida, Mercedes Sosa llevó su voz a escenarios de todo el mundo. Se presentó en el Lincoln Center y el Carnegie Hall en Nueva York, en el Théâtre Mogador de París, el Concertgebouw de Ámsterdam, y hasta en el Coliseo Romano, llevando la música popular latinoamericana a públicos diversos en América, Europa, Asia y África del Norte. Su último gran proyecto, Cantora, es considerado su testamento musical. Este álbum reunió géneros, generaciones y culturas, y al colaborar con artistas consagrados y emergentes, demostró que su voz seguía siendo actual, necesaria y profundamente respetada. El disco fue un éxito rotundo de ventas y crítica, y en Argentina alcanzó el Disco de Oro en menos de una semana.
¿Qué es para usted la música de protesta y cómo la entendía Mercedes Sosa?
La música de protesta es un término que se empezó a usar en los años 60 y 70, sobre todo en Argentina. Pero fue la prensa, principalmente la de derecha, la que lo utilizó de forma peyorativa. Mercedes decía que no eran "niños protestones", sino que los músicos como ella daban testimonio de lo que pasaba en Latinoamérica a través de las canciones. Un ejemplo claro es “Solo le pido a Dios”, que se puede considerar una canción de protesta. Para ella, ese tipo de canciones eran fundamentales.
¿Cuál es su primer recuerdo relacionado con la música junto a su abuela?
Mis primeros recuerdos musicales con ella vienen de muy chica, tenía cuatro o cinco años. Aprendí a usar el tocadiscos para escuchar sus discos. Me acuerdo que elegía las canciones que quería escuchar de ella. Ese es mi primer vínculo musical con mi abuela.
¿Qué enseñanza personal o artística le dejó Mercedes que aún lleva consigo?
Hace poco releí una dedicatoria que me escribió en un libro. Hablaba del amor. Me insistía mucho en no perder la cabeza por amor. Como mujer, me decía que era importante mantener los pies en la tierra, incluso cuando uno se enamora. Es un consejo difícil, pero lo llevo presente.
¿Qué representa Mercedes Sosa para usted dentro del universo de la música de protesta latinoamericana?
Aunque han pasado más de 16 años desde su partida, sigue siendo un ícono en la música popular y también en lo que muchos llaman música de protesta. Fue una figura muy significativa para Latinoamérica y, sobre todo, una mujer que ocupó un lugar que nadie más ha podido reemplazar. Hoy hay muchas artistas jóvenes con mucho talento, pero todavía no ha surgido una voz femenina con el mismo peso en ese ámbito.
¿Cómo cree que su obra sigue resonando en los movimientos sociales actuales?
Ella murió sintiendo que no había llegado a los sectores más vulnerables, pero no fue así. En Argentina he estado en lugares muy humildes, donde jóvenes que viven en condiciones difíciles la conocen y se conectan con su música, especialmente gracias al disco Cantora. Es impresionante ver cómo sigue presente.


¿Cree que el compromiso político de Mercedes sigue siendo valorado por las nuevas generaciones?
En Argentina, sí. A pesar de que los medios lo desprecien, hay una gran parte de la juventud que entiende la importancia de ese compromiso. Las democracias necesitan de esa participación activa. Hay muchas manifestaciones hoy en día que lo confirman. Mercedes es un ejemplo claro de lo que significa ser una artista con compromiso político, con todo lo que eso implica.
¿Siente que tiene una responsabilidad de continuar con el legado de su abuela o prefiere construir desde otro lugar?
Tengo un compromiso, no solo con mi abuela, sino también con mis padres. Mi papá y mi abuela ya fallecieron, pero mi madre sigue con una militancia política activa. Yo heredé esa militancia, aunque no ejemplar. No busco continuar el camino musical de Mercedes porque no es lo que me interesa artísticamente. Sí me interesa mantener viva la Fundación Mercedes Sosa y asegurarme de que el legado esté cuidado.
¿Cuál es entonces el compromiso que sí ha asumido?
Poner en orden todo el trabajo que dejó Mercedes. Internet ha cambiado mucho y hay mucha gente que se ha lucrado con su imagen y su voz sin que yo, como heredera, reciba nada. Pero más allá de lo económico, es una cuestión de justicia. Ella lo merece.
¿Cómo maneja los discursos que se emiten en nombre de su abuela, incluso si no coinciden con su ideología política?
Mercedes fue muy clara en su pensamiento, así que no hay tanto margen para tergiversaciones. Pero sí han usado su imagen para cosas con las que no estamos de acuerdo. Una vez, un programa de televisión usó su canción "Cambia todo cambia" en un contexto político que no compartíamos, y eso generó un conflicto. Fue en la transición del peronismo al macrismo.
¿Cómo percibió usted la censura que Mercedes enfrentó?
Después de su muerte, pudimos editar un disco entero con canciones que habían sido censuradas en Argentina. Se llama Censurada (El álbum "Censurada" de Mercedes Sosa, lanzado en 2011, es una recopilación de 15 canciones que fueron prohibidas durante la última dictadura militar argentina (1976–1983). Muchas de estas canciones eran inéditas en formato CD y representan un valioso testimonio del compromiso de Sosa con la libertad, la justicia y los derechos humanos. Entre los temas más destacados están "Te recuerdo Amanda" de Víctor Jara, una conmovedora historia de amor y tragedia en tiempos de represión; "Como la cigarra" de María Elena Walsh, un verdadero himno de resistencia cuya letra fue considerada subversiva; y "Sueño con serpientes" de Silvio Rodríguez, una metáfora poderosa sobre la lucha contra la injusticia. También se incluyen "Canción de las simples cosas" de Tejada Gómez e Isella, que reflexiona sobre lo esencial de la vida con una crítica velada al régimen; y "Como un pájaro libre", una metáfora clara de la libertad individual y colectiva, censurada por su mensaje emancipador). Algunas canciones claramente no eran del agrado de los gobiernos militares. Mercedes fue prohibida en Radio Nacional. Hoy eso parece impensado, pero siguen ocurriendo cosas similares. Este gobierno actual retiró su foto del Salón de las Mujeres en la Casa Rosada, junto con las de todas las demás mujeres. Es una vergüenza.
¿Cuál es el rol actual de la música de protesta en Argentina?
Hoy en día, las bandas de rock más populares siguen diciendo lo que piensan y eso está buenísimo. La música de protesta no ha desaparecido, tal vez se ha transformado, pero sigue siendo una herramienta potente de expresión social.
¿Quiere dejar algún mensaje final para quienes siguen el legado de Mercedes Sosa?
La Fundación Mercedes Sosa está en Instagram y Facebook. Espero que pronto podamos lanzar una nueva página web con información actualizada. También quiero contar que en el Museo del Instrumento Musical, en Phoenix, Estados Unidos, hay un poncho y un bombo de mi abuela en exhibición. Seguimos trabajando mucho. El año pasado publicamos 33 discos inéditos. En Brasil, su imagen se utiliza en una campaña del Ministerio de Salud sobre la enfermedad de Chagas, porque ella fue portadora. Su universo es infinito y sigue siendo escuchada y disfrutada.

